miércoles, 29 de enero de 2014
miércoles, 1 de enero de 2014
domingo, 3 de noviembre de 2013
Colirrojo
Pajarillo que acompañas
el amanecer desde ahí,
desde la lima tesa
que surca la ventana.
Anda ve, adelántate,
sobrevuela las calles, dime
cómo viene el día;
si clarea de limpio el mundo.
Pajarillo, yo sé tu nombre.
Dime si la gente sonríe;
si han dejado los poderosos
de machacar a los más débiles;
si hay alguien que siembra...
Vuela colirrojo, trae
un ramo, y me levantaré
a compartir esa esperanza.
Santos Jiménez Noviembre 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
lunes, 1 de julio de 2013
Estética de la experiencia
Aguanta corazón. Resiste.
Yo esculpí en ti
con insistencia de abeja
que pecorea cantueso,
y olvidé mi rostro.
Por eso tengo esta cara
de entonces, de aquellos...
Resiste. Aguanta.
Hay donde agarrarse:
al ardor del clavo
que siento en el costado,
a la cola del viento que,
como camisa de culebra,
se enreda por la hierba.
Y olvidé mi cara;
la cirugía necesaria
que va trazando el tiempo
con el instrumental del alma,
–sea lo que sea el alma–
ni ancila, ni herencia,
pellizcos de barro que se adhieren al rostro.
Santos Jiménez 1/7/2013
viernes, 14 de junio de 2013
En la desolación del incendio (La Rubía. Cuevas del Valle)
Todo es silencio.
Un silencio que se ensancha
cuanto más lo escuchas.
Vuelvo y acompaño.
Traición sería no hacerlo.
Me ahogué de angustia.
Me revolqué en el fango
de las fuentes.
Es verdad que luego
el cantar del pinzón
fue lienzo de seda en el aire
que me secaba otra lágrima.
lunes, 6 de mayo de 2013
Como esperando a Godot
Me echo la tierra encima:
veo pasar las horas.
Van en procesión, con capuchones rojos;
llevan una pera colgando, como borla.
Quiero separar una y no puedo.
Quiero agarrar una, como se agarra
un caballo salvaje para domarlo,
montarlo, y al trote recorrer
la loma pelada, donde en agraz,
las viñas, nunca maduran.
Pero se va esa hora, incrustada
en labor de olivo y brillo de quincalla.
Otra, una, la única, la imposible...
veo pasar las horas.
Van en procesión, con capuchones rojos;
llevan una pera colgando, como borla.
Quiero separar una y no puedo.
Quiero agarrar una, como se agarra
un caballo salvaje para domarlo,
montarlo, y al trote recorrer
la loma pelada, donde en agraz,
las viñas, nunca maduran.
Pero se va esa hora, incrustada
en labor de olivo y brillo de quincalla.
Otra, una, la única, la imposible...
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